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Mejores prácticas en la Administración del Riesgo

Luis Ernesto Matos Zambrano
Editorial LiderDeProyecto.com

Todas las actividades en la vida conllevan un riesgo (ya sea de alto o bajo impacto dependiendo de la percepción) los proyectos no son la excepción. Es por ello que la planificación del riesgo dentro del mundo del Project Management es una de las actividades fundamentales que posibilita asegurar el éxito del trabajo final.

Acerca de la administración del riesgo fue la conferencia impartida por el PMP® Fernando Yu, Director General de DPCT, quien en esta oportunidad tuvo el honor de presidir la plática mensual organizada por el Project Management Institute (PMI®) Capítulo México.

Un riesgo es un evento incierto que si es negativo y sucede se convierte en una amenaza o problema potencial. Sin embargo, éste puede llegar a ser positivo y en el caso de ocurrir puede transformarse en una oportunidad o recompensa.

Todas las incertidumbres que puedan obstaculizar o quebrantar el curso de los objetivos de un proyecto, deben ser tomadas como riesgo porque al impactar puede generar diferentes consecuencias o efectos al proyecto y poner en peligro su feliz término.

Para tener bien ubicados los tipos de riesgos que se pueden presentar dentro de un proyecto, hay que conocer acerca de la existencia de los:

  • Riesgos conocidos: Son situaciones identificadas y que pueden proactivamente manejadas y analizadas. Al ser conocidos, se pueden predecir.
  • Riesgos desconocidos o nuevos: Se refieren a situaciones no identificadas y que no resultan para ser administradas de manera proactiva.
  • Riesgos residuales: Son aquellos que aún después de haberse tomado la respuesta para mitigarlos, controlarlos o evitarlos, se mantienen permanentes.
  • Riesgos secundarios: Éstos surgen como resultado de implementar una respuesta al riesgo.

Los riesgos pueden clasificarse de diferentes formas:

  • Estratégicos: Pueden poner en serios problemas a la organización en el caso de materializarse, debido a que tienen la capacidad de golpear a los objetivos estratégicos de ésta y generar situaciones indeseables.
  • Operativos y de control: Están vinculados a errores humanos, accidentes o fallas que por su naturaleza derivan en circunstancias de cuidado.
  • Financieros: El comportamiento de la economía de los mercados, las incertidumbres derivadas por la imposición de políticas económicas o el tipo de cambio de divisas, entre otros muchos factores son de vital importancia que sean monitoreados para lograr una mejor planificación del riesgo.
  • Tecnológicos: Las tecnologías que aún no han sido probadas o aquellas cuyo ciclo de vida está a punto de finalizar para dar paso a otras versiones, también pueden significar impactos severos a una organización.

Los riesgos vistos en la lista anterior así como demás riesgos que pudieran surgir pueden observarse claramente en una Risk Breakdown Structure (RBS) o Estructura de Desglose del Riesgo la cual permitirá ver de manera detallada las situaciones de incertidumbre al project manager, equipo de trabajo y stakeholders.

De allí deriva una óptima administración del riesgo donde debe ser identificado para posteriormente analizarlo y valorarlo determinando su impacto y asignándole determinada prioridad para incluirlo en el plan de riesgos.

Atendiendo al Project Management Body of Knowledge Guide (PMBOK®), existen seis procesos para la administración del riesgo:

  • Planificar la administración de riesgos
  • Identificar los riesgos
  • Realizar el análisis cualitativo de los riesgos
  • Realizar el análisis cuantitativo de los riesgos
  • Planificar la respuesta a los riesgos
  • Monitorear y controlar los riesgos

Todos estos procesos contemplan una serie de herramientas y técnicas que permiten llevarlos a cabo y sin duda integran un conjunto de mejores prácticas a las que se les puede añadir otras características para refinarlas aún más y así obtener una óptima administración de los riesgos.

La existencia de un compromiso real por parte de los stakeholders clave; el trabajo en equipo; la comunicación abierta y honesta de la información sobre los riesgos, la utilización de metodologías reconocidas y probadas, o la aceptación de que un riesgo puede generar oportunidades o recompensas. Todas estas acciones constituyen un conjunto buenas prácticas en el manejo de los riesgos dentro de un proyecto.


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